29/01/2024
 11 minutos

Yema, una marca que aúna el pasado y el futuro de la relojería francesa

De Tim Breining
Yema, una marca con historia

Yema, una marca con historia

La marca francesa Yema forma parte de un pequeño grupo de fabricantes que se han propuesto ayudar en el resurgimiento de la relojería francesa. Expliquemos un poco más esto del «resurgimiento», ya que después de todo, la asociación francesa de la industria relojera afirma que hay casi 3000 empleados en 92 empresas. Un número mucho mayor vive en ciudades cercanas a la frontera en Francia, pero se desplazan a trabajar a Suiza, donde más de 60 000 personas trabajan en este sector. Así pues, no faltan marcas y proveedores de relojes con sede en Francia. Lo que probablemente falta, sin embargo, es la experiencia en la fabricación de movimientos mecánicos que puedan completar el proceso íntegramente en cantidades significativas, y esto afecta tanto a empresas proveedoras de movimientos como a la capacidad de las mismas marcas relojeras de crear sus propios movimientos de manufactura propia.

Esto no fue siempre así, ya que Yema, con más de 70 años de historia, participó de la época en que empresas como France Ebauches, Lip, Lorsa o Ultra fabricaban en Francia las piezas imprescindibles de la relojería francesa. Hoy en día, prácticamente no queda nada de esto, pero Yema, junto con un puñado de otras marcas, van en la dirección de crear una industria relojera francesa capaz de volver a fabricar sus movimientos en su propio país.

No hace falta decir que son muchos los retos que quedan por superar y que un desarrollo de este tipo solo puede lograrse sin improvisaciones y paso a paso. Descubra los hitos que Yema ya ha superado, así como los acontecimientos y los modelos más significativos en la historia de la empresa. Poco a poco va acercándose a realizar su sueño: el reloj con un movimiento 100 % «Made in France“.

75 años de historia

La historia de Yema comienza en 1948 en Besançon, la antigua capital de la relojería francesa. La marca fue fundada por Henry Louis Belmont, un relojero nacido y formado en Besançon que había ascendido al puesto de director técnico de la fábrica local de relojes y movimientos Lip. Su enfoque para encontrar un nombre para su futura marca fue de lo más pragmático y quizás algo típico de un técnico: en un concurso escolar, se propuso la tarea de idear un nombre que sonara lo más griego posible y que no se hubiera utilizado antes. Esto, a banda de servir para bautizar a la empresa con el nombre de Yema, también ahorró a Belmont la contratación de una agencia de publicidad, o al menos unos cuantos quebraderos de cabeza para elegir el nombre.

En las dos décadas siguientes, Yema se convirtió en el mayor exportador francés de relojes de la época. Este ascenso vino acompañado por una notable colección de relojes independientes. Gracias a ello, Yema tiene a su disposición todo un arsenal de auténticos modelos vintage de la historia de la empresa, a pesar de la agitación que los numerosos cambios de propiedad y los consiguientes cambios de rumbo provocaron en la firma. Esto marca la diferencia respecto a otras compañías, que tienen que recurrir a diseños artificiales para capturar la estética vintage en sus esbozos y a menudo construyen de manera dudosa una historia que nunca han tenido. Yema, por tanto, puede aprovechar todo este potencial. Dada la popularidad de que gozan actualmente los modelos de aspecto vintage, esto puede considerarse una ventaja competitiva sólida.

En la siguiente parte del artículo vamos a analizar con más detalle los modelos más emblemáticos de Yema. Volvamos primero a los continuos cambios de propiedad de la marca. El primero se produjo en 1982, con la venta al grupo industrial Matra, una empresa que operaba en los sectores de la aviación y la automoción, entre otros, y que —por la razón que fuera— fundó una división en la empresa enfocada a la relojería llamada Matra Horlogerie. Esta, estaba dirigida nada menos que por Richard Mille. En su mandato también se creó el Yema Bipôle North Pole, un modelo con un diseño muy identificativo de la marca que ahora es omnipresente.

Incluso antes de que el Sr. Mille dejara Matra, esta división orientada a la relojería fue absorbida por el Grupo Seiko en 1987 como CGH, Compagnie Générale Horlogère. En el caso de Richard Mille, no hace falta explicar mucho sobre cuál sería su prometedor futuro. Matra se fusionó con Aérospatiale, una de las empresas que desarrolló el Concorde, que a su vez se fusionó con Airbus. Yema, sin embargo, tuvo que encarar un futuro incierto, ya que Seiko, más que interés en mantener la creación de valor y la fabricación en las sedes francesas de las marcas adquiridas, lo que pretendía era simplemente vender a Europa. Numerosos puestos de trabajo en Francia también fueron víctimas de la deslocalización.

En 2004, el entonces director general de CGH adquirió la marca Yema al Grupo Seiko. Lo hizo con la intención de convertir a Yema en una marca puramente francesa que debía recuperar su antiguo esplendor. Yema cambió de manos por última vez en 2009 y pasó a ser propiedad del Grupo Ambre, con sede en Morteau. Junto con Besançon, Morteau es una de las ciudades más importantes de la relojería francesa y se encuentra a poca distancia de la frontera suiza. La industria relojera de esta ciudad, que al igual que la de Besançon, ha ido perdiendo con el tiempo mucho valor añadido, trabaja con ahínco en la recuperación de la relojería francesa. Al igual que Yema, fabricantes como Pequignet se esfuerzan por profundizar en sus técnicas de fabricación con vistas a crear sus propios calibres. Al mismo tiempo, la famosa escuela de relojería Lycée Edgar Faure proporciona el personal altamente cualificado que se necesita. Es en este fértil entorno donde Yema tiene ahora su sede.

Modelos icónicos de Yema: auténticas reinterpretaciones de los originales

Una vez analizados los orígenes históricos de Yema y de la ciudad de Besançon, ha llegado el momento de hablar de la colección de Yema. Como ya se ha indicado, Yema juega con una posición ventajosa gracias a que dispone de un rico surtido de modelos históricos auténticos que han sido cuidadosamente adaptados a los gustos contemporáneos.

Los modelos Superman, Rallygraf, Yachtingraf y Wristmaster son de especial interés, en parte desde una perspectiva histórica y en parte por los desarrollos más recientes emprendidos por la marca.

Superman

El Superman es probablemente el reloj más emblemático de Yema, y sus versiones modernas representan el modelo más vendido de la marca. El Superman original apareció en 1963 como reloj de buceo con una resistencia al agua de 300 m y un diseño inconfundible típico de la época, que se expresaba, entre otras cosas, en la tipografía de los índices. Además, a la altura de las tres en punto entre el bisel y la corona se incluye una característica técnica llamativa, una especie de estructura que inicialmente podría confundirse con un protector de corona. En realidad, su propósito es ocultar un mecanismo de bloqueo para el bisel bidireccional, que está conectado a la corona atornillada y aumenta la seguridad durante las inmersiones. Tampoco hay que dejar de mencionar el exclusivo brazalete de acero con un diseño que imita las escamas de pescado, con el que ya estaba disponible el Superman original. En aquella época, los movimientos aún se fabricaban en Francia, un proyecto que Yema pretende volver a alcanzar pronto y que ya ha realizado parcialmente. En una búsqueda que realicé en Chrono24, pude encontrar al menos un ejemplo de los primeros años del Superman, pero lamentablemente sin el mencionado brazalete de acero.

Las características más llamativas de los modelos históricos de Superman vuelven a estar presentes en la colección actual del catálogo de Yema, colección que lleva también el nombre de Superman.

Ya sea como Superman 500 sin fecha o con fecha (llamado Superman 500 Dato), con caja de bronce y movimiento de manufactura o como modelo GMT, todos los amantes de los divers retro que aprecian un estilo auténtico encontrarán algo acorde a sus gustos. La funcionalidad contemporánea está garantizada gracias a una resistencia al agua de 500 m o 50 bar, que es incluso superior a 3 bar cuando la corona no está atornillada. La mayoría de los modelos también están disponibles en diámetros de 41 mm y 39 mm, lo que hace que los modelos Superman sean adecuados para cualquier usuario y, por tanto, unisex. En el interior de los diferentes ejemplares, encontrará diversos movimientos de categorías diferentes y, por tanto, con un porcentaje de valor creado en Francia diferente. No obstante, sobre esto hablaremos en la última sección.

Rallygraf y Yachtingraf

En 1966, exactamente en el momento en que Yema era responsable de más del 90 % de la exportación de relojes francesa, aparecieron otros dos modelos icónicos que aún hoy honran el catálogo del fabricante. Uno de ellos es el Rallygraf, de temática automovilística inconfundible y cuyo diseño probablemente sea el que más evoca a los años 60.

Ein moderner Rallygraf mit Meca-Quartz-Werk
Un moderno Rallygraph con movimiento Meca-Quartz.

Por aquel entonces, en el Rallygraf latía un calibre Valjoux de la época, por supuesto, con función de cronógrafo. En su versión moderna, también pueden adquirirse variantes con el contemporáneo Valjoux 7753, pero la mayor parte de la colección Rallygraf está equipada con calibres Seiko VK64 Meca-Quartz. Estos presentan un mecanismo de cronógrafo de activación mecánica muy agradable en términos de sensación táctil, pero combinado con un movimiento de cuarzo como base, para que su precio sea más modesto. Incluso existe una versión de tres agujas sin mecanismo de cronómetro pero con movimiento Yema.

Die ursprüngliche Version des Yachtingraf mit modifiziertem Minutenzähler
La versión original del Yachtingraf con contador de minutos modificado

El mismo año que el Rallygraf, el Yachtingraf también se incorporó a la colección Yema. Este llamativo reloj náutico incorporaba un contador de minutos modificado que permitía incluir en la medición la cuenta atrás de diez minutos antes de una regata de vela. La versión actual del Yachtingraf ha abandonado la función original del reloj y la ha sustituido por un movimiento tourbillon con complicación para mareas, convirtiéndolo en el claro buque insignia de la marca.

Wristmaster

Por último, pero no por ello menos importante, no podemos dejar de mencionar la colección Wristmaster, a pesar de que no pudo igualar el éxito duradero de los modelos antes mencionados en los años de su lanzamiento original. Hoy, sin embargo, la colección es aún más relevante para Yema, ya que el Wristmaster de los años sesenta sirve ahora de modelo para una versión moderna del omnipresente reloj deportivo de acero inoxidable con brazalete integrado.

El largo camino hasta el movimiento «Made in France»

Asimismo, es imprescindible echar un vistazo al corazón técnico de los relojes Yema. En lo que respecta a los movimientos en particular, Yema sigue adelante con su estrategia «Made in France» para intentar gradualmente conseguir un calibre fabricado y ensamblado íntegramente en Francia.

El inicio de todo este plan puede decirse que fue con la introducción del calibre MBP 1000 en 2011, que se basa en gran medida en el ETA 2824-2, pero con un diámetro mayor de 28 mm en lugar de los 25.6 mm del ETA. Los componentes se fabricaron en parte en China, pero se ensamblaron en Francia. Además, el MBP 1000 ha sido sustituido por el MBP 2000, en el que se han optimizado algunos componentes, como el mecanismo regulador y la caja de cambio del grupo automático. También en este caso, el desarrollo y el ensamblaje final se han realizado en Francia, aunque las piezas individuales se siguen comprando a fuentes no especificadas. Existe una variante con complicación GMT, el MBP 3000, que se encarga de dar energía a los modelos como el Superman 500 GMT.

Los calibres mencionados hasta ahora pertenecen a la categoría «Standard Grade» de Yema. Otra categoría de Yema, todavía más interesante, es la conocida como «Manufacture Grade». Detrás de estos calibres se encuentra principalmente el diseñador Olivier Mory, cuya empresa OM Mechanics ofrece servicios de desarrollo de movimientos, entre otras cosas. Además, se ha contado con la experiencia del desarrollador Patrick Augereau, que aportó varias patentes a su antigua empresa, Renaud & Papi, fabricante de complicaciones de Audemars Piguet.

La fructífera colaboración con Mory ha dado lugar hasta ahora a tres calibres, el CMM.10, el CMM.20 y el CMM.30. El acrónimo CMM hace referencia a Calibre Manufacture Morteau.

Yema Wristmaster Micro-Rotor
Yema Wristmaster Micro-Rotor

Todo empezó con el CMM.20, un calibre con microrrotor que ofrece una reserva de marcha de 70 horas y que Olivier Mory ya guardaba bajo la manga y que supuso una excelente oportunidad para que Yema añadiera un calibre atractivo y exclusivo a la colección. A diferencia de los calibres MBP 1000, 2000 y 3000, los calibres CMM no contienen ningún componente procedente de Asia, sino únicamente de Francia y Suiza en un radio de unos 70 kilómetros de la sede de la empresa. Yema fabrica ella misma las platinas y los puentes en su propia fábrica de Morteau. Al igual que los demás calibres CMM, llevan un revestimiento mate y prescinden de acabados de perlado o estriado, lo que confiere a los calibres un aspecto futurista y minimalista. El volante está fijado a ambos lados por un puente estable, como es habitual en muchos diseños modernos, como el de los movimientos Kenissi para Tudor.

Este movimiento debutó por primera vez en el modelo Wristmaster Micro-Rotor, una versión moderna de reloj deportivo de acero inoxidable con aspecto Genta y que se ofreció a precios reducidos mediante crowdfunding en la plataforma de micromecenazgo Kickstarter. Esto se ha convertido en un procedimiento habitual en Yema, que ofrece a aquellos compradores propensos a decidir en el último momento o de manera rápida la oportunidad de adquirir nuevos modelos por debajo de los precios de catálogo posteriores.

Das Kaliber CMM.20 aus der Wristmaster Micro-Rotor
El calibre CMM.20 del Wristmaster Micro-Rotor.

Aunque el calibre CMM.20 es muy plano, con un grosor de solo 3.7 mm debido al diseño del microrrotor, no parece estar pensado con vistas a futuras ampliaciones. Este papel parece haber sido otorgado al CMM.10.
Como movimiento automático clásico en que se ha convertido, con la reserva de marcha de 70 horas ya habitual y su rotor convencional, parece estar predestinado a convertirse en el nuevo movimiento estándar de la marca, al que se irán añadiendo gradualmente otras funciones.

Los primeros modelos con este movimiento, el Superman CMM.10 en acero o bronce, están actualmente pendientes de entrega. El crowdfunding finalizó en noviembre. Los modelos con el CMM.10 ya pueden encargarse por adelantado a través de la tienda online convencional.

El tercer y más exclusivo movimiento de la serie CMM también está a la espera de ser ensamblado y entregado; concretamente latirá en el modelo Yachtingraf Maréographe. Para esta serie, limitada a 75 piezas por variante de caja, Olivier Mory introduce un movimiento tourbillon que, además de la mencionada complicación de mareas, apenas supera la barrera de las cinco cifras. Mory ya contribuyó con un movimiento tourbillon para la marca BA111OD de Thomas Baillod, lo que permitió ofrecer el reloj por unos 5000 francos suizos (cerca de 5300 euros). Yema también desea mantenerse dentro de este ajustado presupuesto para este tipo de movimientos.

Sin duda, esto también se debe al hecho de que el CMM.30 no tiene ninguna decoración manual elaborada. En este contexto, es importante tener en cuenta los precios que se solicitan en otros lugares por tourbillon con el acabado adecuado. Con una reserva de marcha de 105 horas y una resistencia al agua de 10 bar, el Yachtingraf Maréographe se presenta como un modelo contemporáneo y adecuado para el uso diario, y así es exactamente como lo anuncia Yema.

¿Cuál es la situación actual de Yema y hacia dónde se dirige la marca?

Con una producción de unos 30 000 modelos al año, la venta directa y el uso habitual del crowdfunding para sacar al mercado nuevos productos tecnológicos, la marca parece haber encontrado su estrategia y su nicho de mercado. En el futuro, la empresa pretende centrarse más en los calibres de fabricación y sustituir el anterior crecimiento basado en la inversión por la rentabilidad a largo plazo.

Cualquiera que se encuentre con esta marca por primera vez podría confundirla con una de las innumerables micromarcas que cortejan a los compradores con campañas de micromecenazgo de Kickstarter y diseños retro. En realidad, Yema es una marca con una historia auténtica, que, a pesar de su turbulento pasado, sus actuales propietarios están consiguiendo convertirla en una empresa relojera seria e independiente.

Y retomando el tema de los calibres: ¿qué hay de su objetivo de un movimiento 100 % «Made in France»? Actualmente, Yema afirma que el 80 % de los componentes del CMM.20 se fabrican en Francia, mientras que el 20 %, incluidos el sistema de escape y el muelle real, proceden de Suiza. Los obstáculos para obtener los componentes restantes mediante proveedores franceses o incluso para fabricarlos en la empresa son, ciertamente, mucho mayores que los relacionados con las platinas o los engranajes, por ejemplo. Sin embargo, no cabe duda de que la marca lo acabará consiguiendo, dada la dinámica de su actual desarrollo técnico.


Sobre el autor

Tim Breining

Mi interés en los relojes empezó alrededor de 2014, cuando aún estaba estudiando ingeniería. Mi curiosidad inicial se transformó pronto en pasión. Puesto que la sede …

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