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Relojes hechos a mano

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Laurent Ferrier Movement, Imagen: Bert Buijsrogge Laurent Ferrier Movement, Imagen: Bert Buijsrogge

 

Ser capaz de apreciar la belleza de un objeto inanimado puede considerarse un arte en sí mismo, pero los objetos creados por un artista no deberían requerir un excesivo esfuerzo para ofrecernos una experiencia estética satisfactoria. A menudo me preguntan cómo logro capturar la belleza de un reloj mecánico, pero la respuesta es mucho más simple de lo que uno podría pensar: un reloj mecánico es una obra de arte, y si quien lo mira no puede ver esto, entonces quizás no esté prestando suficiente atención. Hay belleza en un gran número de objetos inanimados, como muebles, máquinas de café de alta gama y otros objetos cotidianos, y posiblemente incluso más belleza en objetos arcaicos.

Como se suele decir, “no hay tiempo como el presente”, y aunque vivimos en tiempos modernos, los relojes que algunos de nosotros elegimos ceñir a nuestra muñeca son todo lo contrario. Nos encanta usar relojes mecánicos a pesar de que la tecnología dentro de estas piezas tiene siglos de antigüedad, independientemente de si este método ha sido reinterpretado.

Hay algo sencillamente encantador en los relojes mecánicos. Incluso un simple Seiko automático o un Rolex producido en serie constan de una cantidad significativa de ensamblaje hecho a mano, algo que a menudo pasa desapercibido. También hay piezas elaboradas por verdaderos artesanos (maestros relojeros), que crean relojes impresionantes casi en su totalidad a mano. Cuando vemos uno de estos modelos, entendemos que la mayor parte de su valor total se debe directamente a ese trabajo manual.

 

Movimientos de producción propia

Jaeger-LeCoultre Geophysic® Universal Time

Jaeger-LeCoultre Geophysic® Universal Time, Imagen: Bert Buijsrogge

 

Es cierto que muchos relojes se juzgan hoy en día dependiendo de si reciben su impulso ​​de un movimiento de producción propia o no, siendo los primeros pocos. Rolex es sinónimo de grandeza cuando se trata de pericia relojera, y hay una razón para esta crencia. Producen y controlan hasta el más mínimo detalle de cada reloj que hacen, incluso los tornillos que utilizan.

Sin embargo, esto no fue siempre así. En sus comienzos, las piezas utilizadas en un reloj de pulsera Rolex, como los diales, pulseras o movimientos, procedían de proveedores externos. Por supuesto, eso no tiene nada de malo si el reloj final es una obra maestra en su conjunto. Tome, por ejemplo, el primer Rolex Daytona automático, con ref. 16520, o el legendario Patek Philippe Perpetual Calendar Chronograph, con ref. 5070. Ambos utilizaron movimientos de base creados por proveedores externos (Zenith & Lemania) y son piezas de coleccionista muy solicitadas.

Otra marca que ahora solo usa movimientos ensamblados en su propio taller es Jaeger-LeCoultre. Tiene una de la más amplias gamas de movimientos de la industria relojera, incluidos algunos de los más complicados. También hay marcas que usan tanto sus propios movimientos como movimientos provenientes de ETA y Sellita, por ejemplo IWC Schaffhausen y Omega.

 

Haute Horlogerie

 

Los fabricantes de la llamada Haute Horlogerie, alta relojería en español, asumen un estatus casi divino entre los coleccionistas de relojes, y no es difícil comprender por qué. Patek Philippe, Audemars Piguet y Vacheron Constantin son reconocidos a nivel mundial por crear algunos de los mejores relojes que el mercado relojero haya visto jamás. Pero si se toma un momento para considerar la “Santísima Trinidad” de las verdaderas marcas de Haute Horlogerie, hoy fácilmente podría poner a A. Lange & Söhne entre los mencionados. Pero lo que define a estas marcas como fabricantes de alta relojería es su disposición a ir más allá de las expectativas y no solo crear relojes estéticamente agradables por fuera, sino también por dentro.

¿Qué quiero decir con esta afirmación? Considere esto por un momento: los reversos de las cajas expuestos que todos vemos en los relojes hoy en día suponen una moda totalmente nueva y nos permiten observar el movimiento. Empresas como las mencionadas hacen un esfuerzo adicional por decorar el movimiento con patrones especiales mediante el pulido, tornillos azules, chatones de oro e intrincados grabados manuales. Sin embargo, los fabricantes de la “Santísima Trinidad” ya decoraban sus movimientos de esta manera antes de que exhibir el reverso de las cajas fuera una práctica habitual. Eso es alta relojería en su máxima expresión.

 

Relojería independiente

Laurent Ferrier Galet Traveller

Laurent Ferrier Galet Traveller, Imagen: Bert Buijsrogge

 

No debemos olvidar la existencia de un grupo selecto de relojeros independientes como Philippe Dufour, Kari Voutilainen, Roger Smith, Laurent Ferrier y F.P. Journe. Todas las marcas que acabo de mencionar crean algunas de las piezas más bellas de la alta relojería. Piense, por ejemplo, en el Laurent Ferrier Galet Travel Time, ¡es una obra de arte! Es simple y sutil, pero ha sido creado por relojeros que tienen “savoir-faire” en abundancia.

Son estos artesanos independientes quienes traspasan los límites de la relojería y, aunque tienen en cuenta la innegable importancia de la tecnología moderna, se aseguran de que estos relojes sigan mostrando lo que es posible crear con el trabajo manual. Estas marcas hacen un esfuerzo adicional para presentar obras de arte que alcanzan la adoración de los coleccionistas.

 

Resumen

La relojería mecánica es una forma de arte. Mientras que muchas grandes marcas probablemente usen máquinas modernas para ayudar a su producción, los relojeros independientes eligen calidad sobre cantidad. Hay elementos que requieren un toque humano; ahí es donde entra el juego la creación artística. Quizás fue William Morris quien mejor expresó este concepto: “No tengan nada en sus casas que no reconozcan como útil o consideren hermoso”.

 

Leer más sobre el arte de la relojería:

Mejor que perfecto – Sobreingenieria en relojería

Movimientos ETA: ¿tecnología precisa y fiable o producción en masa sin personalidad?

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